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Ejercicio y cáncer: beneficios de la actividad física

Descubre cómo el ejercicio terapéutico y la kinesiología pueden mejorar la calidad de vida, reducir la fatiga y favorecer la recuperación en pacientes con cáncer.

KINESIOLOGÍA

Kinesiólogo Christopher Lara

7/3/20265 min read

man in black jacket sitting on brown wooden bench during sunset
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Actividad física, incidencia y mortalidad por cáncer: evidencia actual y mecanismos biológicos de protección (2025)

El cáncer sigue siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en todo el mundo. Se estima que en 2020 se atribuyeron 10 millones de muertes a nivel mundial.

Esta revisión del año 2025 nos muestra cómo el ejercicio actúa como una intervención efectiva tanto para reducir el riesgo de desarrollar cáncer como para mejorar el pronóstico de quienes ya padecen la enfermedad.

Principales hallazgos

1. La actividad física reduce el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer

La evidencia muestra que mantener niveles adecuados de actividad física disminuye el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer, especialmente:

  • Cáncer de mama.

  • Cáncer de colon.

  • Cáncer de endometrio.

  • Cáncer de vejiga.

  • Cáncer de esófago.

  • Cáncer de estómago.

Los autores señalan que el sedentarismo constituye uno de los factores de riesgo modificables más importantes para la aparición de cáncer.

2. Mejora la supervivencia en pacientes con cáncer

Las personas que realizan actividad física de forma regular antes, durante o después del tratamiento presentan:

  • Menor mortalidad por cáncer.

  • Menor mortalidad por todas las causas.

  • Menor riesgo de recurrencia en algunos tipos de cáncer, especialmente cáncer de mama y cáncer colorrectal.

  • Mejor capacidad funcional y recuperación tras los tratamientos.

3. Beneficios sobre la calidad de vida

El ejercicio ayuda a mejorar múltiples aspectos de la salud física y mental:

  • Reduce la fatiga relacionada con el cáncer.

  • Disminuye ansiedad y depresión.

  • Mejora la calidad del sueño.

  • Aumenta la fuerza muscular.

  • Mejora la capacidad cardiorrespiratoria.

  • Favorece la independencia funcional.

  • Incrementa la calidad de vida general.

4. ¿Cómo protege el ejercicio frente al cáncer?

Entre sus principales efectos destacan la mejora de la sensibilidad a la insulina, la disminución de los niveles de insulina, disminuye concentración de hormonas sexuales, aumento de la oxidación de grasas y también reducción de la inflamación crónica. Además, el ejercicio fortalece el sistema inmunológico, mejora la función pulmonar y favorece la salud mitocondrial, promoviendo la eliminación de mitocondrias dañadas y optimizando el metabolismo celular.

Otro mecanismo importante es la regulación del estrés oxidativo. Cuando el equilibrio entre la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y los sistemas antioxidantes se altera, se favorece el daño del ADN, las mutaciones y la inflamación crónica, procesos estrechamente relacionados con el desarrollo del cáncer. La práctica regular de ejercicio moderado aumenta la capacidad antioxidante del organismo y reduce este daño celular.

La evidencia experimental y clínica demuestra que el ejercicio físico puede disminuir la incidencia del cáncer, limitar el crecimiento tumoral, reducir la proliferación de células cancerosas, favorecer la apoptosis (muerte celular programada) e incluso disminuir el riesgo de metástasis mediante la activación de mecanismos supresores del tumor.

Asimismo, la actividad física mejora la composición corporal al reducir el tejido adiposo y preservar la masa muscular. Esto es especialmente relevante porque el tejido graso actúa como un órgano endocrino que produce sustancias inflamatorias asociadas con la resistencia a la insulina y la progresión tumoral.

5. Recomendaciones internacionales

La revisión respalda las recomendaciones de organizaciones internacionales, que aconsejan a la población adulta:

  • Realizar entre 150 y 300 minutos semanales (equivalente a 2,5–5 horas por semana) de actividad física de intensidad moderada, o entre 75 y 150 minutos semanales (1,25–2,5 horas por semana) de actividad física de intensidad vigorosa.

  • Incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana.

  • Reducir el tiempo sedentario y mantenerse físicamente activo durante todas las etapas de la vida.

Importancia para la kinesiología

Este artículo reafirma que la actividad física debe considerarse una intervención terapéutica esencial dentro de la atención oncológica.

El kinesiólogo tiene un papel clave al:

  • Evaluar la capacidad funcional del paciente.

  • Prescribir ejercicio seguro e individualizado.

  • Prevenir el deterioro físico asociado al tratamiento.

  • Favorecer la recuperación funcional.

  • Disminuir las secuelas del cáncer y sus tratamientos.

  • Mejorar la calidad de vida y la supervivencia.

La evidencia actual posiciona al ejercicio terapéutico como un componente fundamental del tratamiento integral del cáncer, con beneficios que abarcan la prevención, el tratamiento y la rehabilitación.

Conclusión

La revisión concluye que la actividad física es una de las intervenciones no farmacológicas con mayor respaldo científico en oncología. Mantener un estilo de vida activo reduce el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, mejora la tolerancia a los tratamientos, disminuye la mortalidad y optimiza la calidad de vida de los pacientes. Por ello, la prescripción de ejercicio supervisado debe integrarse de manera sistemática en los programas de prevención, tratamiento y rehabilitación oncológica.

Opinión personal

Quizás estamos llegando tarde. Quizás, como profesionales de la salud, aún tenemos una deuda pendiente con la prevención. Hemos sido formados principalmente para diagnosticar y tratar enfermedades, pero mucho menos para evitar que estas aparezcan. Sin embargo, muchas de las patologías que hoy representan un enorme impacto en la calidad de vida de las personas y un alto costo para los sistemas de salud son, en gran medida, prevenibles.

La actividad física no debería comenzar cuando aparece una enfermedad; debería ser un hábito que se construya desde la infancia. Incorporar ejercicio de manera regular en los colegios, al menos dos o tres veces por semana, no solo favorece el desarrollo físico y mental de los niños, sino que también establece las bases de un estilo de vida saludable que probablemente los acompañe durante la adultez.

Promover la actividad física en nuestros niños debería ser un compromiso ético y una responsabilidad compartida entre las familias, el sistema educativo y los profesionales de la salud. Es en estas primeras etapas donde sembramos los cimientos para prevenir enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión, algunos tipos de cáncer y muchas otras patologías crónicas.

Pero la promoción de la actividad física no debe detenerse en la infancia. Debemos fomentar entornos que reduzcan el sedentarismo durante toda la vida: en la educación superior, en los lugares de trabajo y también en la vejez. El movimiento debe entenderse como un pilar de la salud en cada etapa del ciclo vital.

Jubilarse debería significar disfrutar de una vida activa, independiente y con buena calidad de vida, y no enfrentar los últimos años inmersos en múltiples enfermedades que, en muchos casos, pudieron haberse prevenido o retrasado mediante hábitos saludables.

Como kinesiólogos y profesionales de la salud, tenemos la oportunidad —y también la responsabilidad— de cambiar el paradigma: pasar de una medicina centrada en la enfermedad a una atención centrada en la prevención. Promover el ejercicio no es solo una recomendación clínica; es una inversión en salud, bienestar y calidad de vida para las personas y para toda la sociedad. (Kinesiólogo Christopher Lara)

Referencia

Kruk J, Aboul-Enein BH, Gołębiewska ME, Duchnik E, Czerniak U, Marchlewicz M. Physical Activity and Cancer Incidence and Mortality: Current Evidence and Biological Mechanisms. Cancers (Basel). 2025;17(9):1410. doi:10.3390/cancers17091410. PMCID: PMC12071065.

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12071065/


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